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Capítulo 34


-¿Qué? – Me acababa de abrochar los pantalones y él se giró. Le miré sorprendida sin entender a qué venía esa pregunta.
-Que si le quieres. Que si quieres a Liam.
-Harry… esta pregunta creo que ya está respondida…
-Dímelo y juro no volvértelo a preguntar.
-Le quiero.
-Bien. – Le miraba mientras el bajaba la cabeza mirando al suelo. -¿Y a mí? –Añadió
-¿Cómo? – No podía captar la conversación que estábamos teniendo, era algo extraña.
-Que sí me quieres a…
-Sí. – Le interrumpí. – He entendido la pregunta, Harry. Pero creo que todo esto está fuera de lugar… El otro día te dije que si en aquel día me hubieras dicho una sola vez te quiero, hubiera abandonado todo esto y de verdad, estaba dispuesta a hacerlo. Todos mis ahorros me los gasté ahí y pretendía que mereciese la pena. Pero no… no mereció para nada la pena.
-Pero no me has contestado la pregunta.
-Aquí tiene el presupuesto. – La diseñadora entró en la sala trayendo unas hojas. – Que seáis muy felices. – Dijo.

Harry y yo nos miramos y él parecía tener la mirada brillante. Parecía que la conversación que habíamos tenido segundos antes de que la diseñadora entrase, le había afectado.

Pagué a la señora y de nuevo salíamos a la calle donde ya era de noche. Caminábamos acorde por un parque donde lo único que alumbraban eran aquellas farolas que no daban mucha luz. A penas nos cruzamos con cuatro personas. No había nadie. Sin intercambiar ningún tipo de palabra continuábamos caminando. Le miré y vi la oportunidad perfecta para preguntarle algo. 

-¿Y tú? – Le pregunté. Harry levantó su mirada y colocó su gorro. Arrugó el entrecejo y yo le repetí -¿Me quieres? – Harry automáticamente se paró. Yo seguía caminando hasta percatarme de que él se había quedado pasos atrás.
-¿Por qué me preguntas eso? – Dijo cuando me acerqué hacia él de nuevo.  
-Porque creo que debo hacerlo. – Le dije.
-No. – Dijo serio. Bajó su mirada. Continuaba quieto.
-Bueno, no respondas. No pasa nada. – Dije yo. Comencé a andar.
-¿Sabes? – Gritó. – Es que yo pensaba que eso tú lo deberías de tener claro. – Me giré. – Pero parece ser que no. Parece ser que no te das cuenta de la realidad. – Me acerqué a él.
-Harry, baja la voz, por favor. – Le pedí.
-¿Por qué? – Su tono era el mismo. -¿No se puede enterar el mundo de esto? ¿Eh? ¿No se pueden enterar?
-Es que no hace falta que me respondas a la pregunta. Yo ya lo sé. Tú no me quieres a mí, Harry. Quieres a Jane. – Le intenté convencer. Él me miró.
-¿De verdad aún piensas eso? – Dijo ya bajando la voz. Asentí con la cabeza. –Entonces, ¿Por qué lo preguntas?
-Ya te lo dije, creo que debía hacerlo.- Le respondí.  Los dos quedamos en silencio. -Vamos Harry, muévete. – Añadí intentando salir de aquella situación.
-No. – Dijo él.
-Bien, pues ahí te quedas. –Dije.

Comencé a andar metiendo mis manos en los bolsillos de esa chaqueta tan larga que hacía poco que me la había comprado. Escuché pasos y sonreí. Él venía corriendo hacia a mí. Se puso delante de mi cuerpo y colocó sus manos en mis hombros.

-Para. – Me pidió. Su cuerpo en frente del mío me impedía continuar con mi camino. –Contesta a mi pregunta. ¿Estás tan segura de que quiero a Jane más de lo que te quise a ti? – Me preguntaba bajo el reflejo de aquella farola vaga y mientras sus ojos iban directamente a los míos esperanzados.
-Eso yo no lo tengo que saber. – Dije quitando sus manos de mis hombros. – Lo debes de saber tú. Pero, un consejo: deberías.

Comenzamos a andar a la vez los dos. Él estaba serio. Esa conversación no pareció gustarle mucho.

-Mejor olvidemos esta última conversación. –Sugirió
-Sí. Es lo mejor. – Correspondí.

Llegamos al portal y Harry sacó las llaves encajándolas y empujando la puerta para cederme el paso.

-¡_____! – Alguna voz del exterior gritaba mi nombre. -¡Espera!  - Era Liam.
-Oh Dios. – Susurré a Harry.
-¡Gracias! – Dijo. –Buenas tardes. – Dijo amablemente a Harry. Se acercó a mis labios y fue directo a besarme. Mi cara se giró. No lo hice yo, fue algo que me salió inmediato. Miré a Harry y él nos observaba extrañado mientras nos sujetaba la puerta
-¿Qué pasa? – Me preguntó Liam.
-Nada. – Le dije.
-¿Entonces? – Continuó él.
-Subamos. – Le dije.

Harry empujó más la puerta y nos dejó pasar a los dos. Pulsamos el botón del ascensor y entramos los tres. Estaba en una situación realmente incómoda. Liam con traje y agarrando su maletín de empresario con la mano izquierda mientras con la derecha rodeaba mi cuello. Harry estaba a mi lado mientras sus manos estaban metidas en sus bolsillos. Mi mirada iba al espejo donde controlaba a los dos. No me equivocaba si describía aquella situación como la más incómoda de mi vida. Al fin sonó el leve timbre que anunciaba que ya habíamos llegado al tercer piso. Salimos.

-¿Vives aquí? – Preguntó Liam.
-Sí, me he mudado con mi novia hace unos días. – Contestó Harry. Mi estómago me dio una patada haciéndome saber que aún el amigo que meses atrás había nacido, seguía habitando en el mismo sitio. Novia. Esa palabra no me cuadraba.
-Oh, genial. – Dijo Liam. – Podéis veniros a cenar el día que queráis a casa. Es genial tener amigos de nuestra edad como vecinos. – Mi mirada y la de Harry fueron sorprendidas a Liam. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Por qué? No podía soportar ver a Harry con esa chica. No podría. 
-No  creo que sea buena idea… - Añadí.
-¡Claro! -  Exclamó Harry. – Ya lo hablamos. - Mi mirada fue directa a él mientras mi reacción era totalmente de desconcierto.
-Claro. – Liam sonrió y metió la llave en la cerradura empujando la puerta.

Miraba hacia atrás pendiente de Harry. Le hice un gesto con la cabeza para intentar comunicarle que más le valía no aceptar esa petición de Liam. Sin embargo él me ignoró. Sacó su móvil del bolsillo y me lo señaló.

-Vamos, entra. – Me dijo Liam.

Agité la cabeza y entré. Fui a dejar las cosas en mi habitación mientras Liam saludaba a Cris y a Lou que se encontraban en la cocina cocinando algo que olía delicioso. Mi móvil vibró. Lo saqué de mi bolsillo mientras llegaba a la habitación y lo miré. Un mensaje. De: Harry. Rápidamente abrí aquel mensaje que ponía: ‘¿Quedamos en quince minutos en el rellano?’  Tecleé en aquel móvil la respuesta: ‘¿Estás loco?’ Y él contestó: ‘Solo si vienes lo descubrirás. Te espero.’

-Cariño, Lou acaba de hacer algo delicioso para cenar ¿vienes a probarlo? – Liam abrió la puerta de mi habitación preguntándome eso.
-Claro. – Le sonreí. – Ya salgo.
Cerró la puerta y apagué el móvil. No quería contestarle y ver si era verdad que él me esperaría en aquel rellano.

Salí al salón donde estaban todos esperándome sentados en la mesa de al lado de la ventana donde se veía la ciudad. Me senté al lado de Liam mientras Lou y Cris servían en nuestros platos.

-Probadlo, es algo tradicional en Londres. – Dijo Cris. Hicimos caso y lo probamos. ¡Estaba delicioso!
-Y, bueno, ¿qué tal el trabajo? – Preguntó Louis.
-A mí genial. La verdad es que es un trabajo estable y buen pagado. – Contestó Liam.
Saqué el móvil y fingí mirar la pantalla. Lo desbloqueé y me lo puse en la oreja.
-¿Perrie? – Actuaba. –Oh, claro. Sí, sí. Ya bajo. – Colgué.
-¿Quién era? – Preguntó Liam.
-Perrie. – Contesté.
-¿Y qué quería? – Continuaba preguntando.
-No sé. Me dijo que bajase un segundo… Así que, no tardo. – Improvisé.
-Bien. – Aceptó Liam.

Me levanté de la mesa dejando aquella comida tan deliciosa que habían preparado Cris y Lou. Sabía que lo estaba haciendo horrorosamente mal, que no podía estar entre dos chicos, pero, los quería a los dos. No podía evitar querer a rabiar a Harry pero tampoco podía evitar imaginarme un futuro feliz con Liam…Necesitaba aclararme y la cuenta atrás para la boda comenzaba.

Giré aquella pared y me puse en frente de la puerta. Miré por la mirilla y la luz del rellano estaba apagada. Mierda, ahora tendría que salir. Abrí esa pesada puerta y salí. Me dirigí hacia la luz que tenía en ella una pequeña luz amarilla para poder verse en la oscuridad.

-Vaya, saliste. – La voz angelical retumbaba en mi cabeza. Esta vez, susurrando, que aún era más preciosa.
-¿Dónde estás? – Exclamé susurrando.
-Detrás de ti. – Harry me cogió por la cintura por detrás y me retiró el pelo del cuello para situar su barbilla en mi hombro. -¿Por qué viniste si no me quieres? ¿Y por qué giraste la cara cuando Liam te fue a besar? 
-Harry juraste no volvérmelo a preguntar.… no hagas esto más difícil.– Le supliqué intentando contener las ganas de girarme en aquel rellano oscuro y besarle. La segunda pregunta la esquivé, pues ni yo misma sabía por qué lo había echo. 
-¿Difícil? ¿Difícil por qué? – Seguía en la misma línea.
-Tú fuiste quien me dijo que no le dijese nada a Liam… - Le dije.
-¿Y eso tiene algo que ver con que quiera besarte? – Preguntó.
-Las ganas se pueden controlar. – Le dije girándome para mirarle de reojo. -Piensa en tu novia y se te quitarán las ganas de besarme. ¿Vale? – Le dije. Harry me soltó la cintura y me dio la vuelta. La cogió de nuevo y me acercó de cara a su torso. Totalmente pegado a mí y sin apenas dejar espacio entre nosotros me dijo:
-Dime ahora que me contenga. – No podía verle y no podía calcular lo cerca que podía llegar a tenerle. Solo sabía que como continuase así arriesgaría todo besándome con él en el rellano de al lado de mi casa, donde a metros se encontraba mi futuro marido. 

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